Poliomielitis enfermedad de la que poco se habla y que las nuevas generaciones desconocen por completo

Poliomielitis: huellas de una enfermedad que todavía se tiene que vigilarPOLIOMIELITIS

000005103028-07-2014 –
Esta enferemedad produce la denominada parálisis infantil. Los últimos casos registrados en nuestro país datan de 1984, en Colonia Santa Rosa. Hoy no se conocen nuevos. La vacuna indicada es la Sabin. En Salta la cobertura alcanza el 99% en recién nacidos. Decae al 85% con el ingreso escolar.
Poliomielitis es esa enfermedad de la que poco se habla y que las nuevas generaciones desconocen por completo. Aquellos que están pisando los 30 y más jóvenes también, no saben de la existencia de este mal que en las décadas del 40 y del 50 hizo verdaderos estragos.
Es que en Argentina desde 1984 no se registran casos y es consecuente con lo que ocurrió por esa época en la región de las Américas. A partir de 1994 quedó erradicada. Sin embargo en dos países asiáticos como Afganistán y Pakistán y Nigeria, en el continente africano, tienen circulación autóctona de polio salvaje.

La llamada “parálisis infantil” no se observa en la actualidad gracias a los esfuerzos y estrategias aplicadas de vacunación que permitieron que en el país un 95% de los niños tengan las dosis al día. Así lo mencionó a El Tribuno Carla Vizotti, jefa del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei). Salta no escapa a esas tasas. Según la titular del Programa de Inmunizaciones de la Provincia, Adriana Jure, en la provincia la cobertura es del 99%. Si se discrimina la cifra se sabe que en menores de un año, la tasa de cobertura es del 93%, mientras que para el refuerzo que se aplica entre los 5 y 6 años, al ingreso escolar, baja al 85%.
Jure consideró que uno de los principales factores que inciden en el descenso de las tasas, que en todas las dosis debería ser del 95% para arriba, es “porque las madres, con niños de 5 y 6 años, ya no llevan ese control estricto como cuando eran bebés y visitaban al médico una vez al mes”. Agregó: “El desconocimiento de la enfermedad en las madres jóvenes hace que no le den tanta importancia a este tipo de vacunas”.

Estrategias complementarias a las campañas de vacunación, como exigir en las escuelas públicas y privadas un certificado de salud en el que se considere el ítem de vacunación y que para acceder a la Asignación Universal por Hijo la vacunación del niño esté al día, no son determinantes para los descensos en las tasas.
La vacuna Sabin contra la poliomielitis se aplica a los dos, cuatro y seis meses de vida. Hay otra dosis entre los 15 y 18 meses y otra entre los 5 y 6 años de edad.
La vacuna que se aplica es la Sabin, que se introdujo a partir de 1964 y que consiste en dar al niño dos gotitas en la boca. La próxima campaña nacional de vacunación de poliomielitis, rubéola y sarampión será entre septiembre y octubre próximos. Está destinada a niños de 1 a 4 años y el objetivo es tener tasas de vacunación elevadas para sostener lo que se denomina inmunidad de rebaño, un concepto que señala que a mayor cantidad de personas inmunizadas contra una enfermedad, mayor es la protección comunitaria contra ese virus. La Organización Mundial de la Salud y los programas nacionales y provinciales de inmunización trabajan para que los niños sean vacunados. En Salta esta cobertura alcanza el 99%, pero decae al 85% en el ingreso escolar.

Qué es la poliomielitis
Polio es el nombre común de la poliomielitis, palabra proveniente de los vocablos griegos que significan gris y médula, lo cual hace referencia a la columna vertebral, y el sufijo itis, que significa inflamación; poliomielitis, al abreviarse, se convirtió en “polio”. Por un tiempo, a la polio se le llamo parálisis infantil.
Entre las necesidades de la actualidad y los recuerdos
La presencia de la poliomielitis salvaje autóctona en los países de Afganistán, Pakistán y Nigeria y el aumento de casos este año en esas zonas es lo que impulsó a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitiera un alerta que busca “sensibilizar la vigilancia en todos los países, eso significa que tienen que vacunar para bloquear el virus, y que en los países que no tienen casos importados como Argentina tienen que seguir trabajando para tener una vigilancia activa y coberturas de vacunación altas”, explicó Carla Vizotti, jefa del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei). La profesional aclaró que el objetivo es que los niños tengan sus vacunas al día.
Según datos provinciales, el último brote de poliomielitis se cobró nueve víctimas y se desarrolló en Colonia Santa Rosa, en 1984 pero hasta la fecha no se registró ningún caso nuevo. En el país, durante las epidemias de 1953 y 1956 se registraron 2.700 y 6.940 casos respectivamente, según los datos del Pronacei.

Labor de varios años
“A mí me tocó ser supervisor de los agentes sanitarios que comenzaron a trabajar en Colonia Santa Rosa en el año 1968. A partir de ese patrullaje permanente que se hacía casa por casa derivaron una bebé que otro médico, que no era pediatra, pensó que era un traumatismo y del examen que hicimos en el hospital supimos que era una parálisis flácida de origen neurológico. Inmediatamente se planteó que era polio. La criatura no había sido vacunada, era migrante y las condiciones en las que estaba eran de extrema pobreza. Luego de ella aparecieron más casos vinculados a los de Colonia Santa Rosa, y hubo casos en Orán y en Aguas Blancas. El total de ese brote, que fue el último de la Argentina, si la memoria no me falla, fueron nueve casos reportados”, contó a El Tribuno, Alberto Gentile, Jefe de Epidemiología de Salta.
Las imágenes que el médico epidemiólogo también recordó sobre la poliomielitis incluyen su niñez: “Me acuerdo lo que me tocó vivir cuando era chico. En el aula había un montón de compañeros con polio. Algunos fallecieron, otros quedaron con secuelas y otros quedaron en el pulmotor”.
Gentile contó lo que hacían las madres para prevenir el contagio: “Nuestras madres estaban aterrorizadas por la polio. Ellas rezaban y nos mandaban a la escuela con un escapulario o con una bolsa con mentol que nos colgaba del cuello. Obviamente no había tanta información como ahora y no se sabía bien el mecanismo de transmisión de la enfermedad”. Para este médico la huellas que dejó la polio son imborrables de su memoria: “Era una enfermedad que arrasaba y había mucho miedo. Uno quedaba muy marcado y cuando yo empecé a trabajar como profesional y me tocó diagnosticar ese caso supe en el acto que se trataba de eso y no de otra cosa. Fue gracias a la experiencia que tuve desde chico”

LAS VACUNAS
La vacuna Sabin, que es gratuita y obligatoria, está incluida en el calendario nacional para prevenir esta enfermedad contagiosa que afecta al sistema nervioso central y puede generar parálisis en poco tiempo. Desde 1984 no se registra en el país ningún caso de poliomielitis. Es importante que los padres, muchos de los cuales no conocen la enfermedad debido a su eliminación, no se descuiden y vacunen a sus hijos.
En los meses considerados de “alta transmisión” y que comienzan en mayo, el contagio pueda multiplicarse, y poner en peligro la estrategia misma de erradicación de la enfermedad. Los primeros síntomas son fiebre, fatiga, vómitos, rigidez en el cuello, dolor de cabeza y en los miembros. Es importante destacar que la poliomielitis no tiene cura y se previene a través de la vacunación.

LOS TESTIMONIOS
Rubén Apaza es un vecino de Colonia Santa y en su vida la poliomielitis no pasó desapercibida. Este hombre que hoy tiene 35 años podría ser uno más, pero para las autoridades sanitarias de la Provincia y de la Nación su testimonio es más que valioso.
El junto a dos niños más forma parte de los últimos tres casos de poliomielitis que se diagnosticaron en Colonia Santa Rosa.
En diálogo con El Tribuno relató que, según lo que le contaron sus padres, le diagnosticaron polio a los cuatro meses de vida.
A partir de allí inició un tratamiento en el Hospital de Niños de la ciudad de Salta y hasta lo operaron porque sus piernas no se movían.
Rubén, que hoy puede caminar sin ningún tipo de soporte ortopédico, dijo: “Recuerdo que cuando era chiquito no podía caminar y me arrastraba por el piso y luego, cuando me operaron, era muy triste ver a mi madre al lado mío acompañándome todos esos días en el hospital”.
Luego de superar ese período regresó al barrio Los Jesuitas pero primero tenía unos aparatos en las piernas, que luego fueron remplazados por un bastón que finalmente dejó de usar a los 12 años.
“Me costó mucho recuperarme pero soy independiente. Le agradezco a Dios moverme por mi propia cuenta”, expresó Rubén, quien describió que esta enfermedad representó para él cierto aquietamiento, la imposibilidad de hacer lo que otros chicos hacían. A pesar de ello relató que no sintió la exclusión ni la discriminación cuando cursó sus estudios primarios.
Aunque no pudo terminar sus estudios secundarios, él se siente agradecido a la vida. Es un apasionado por el piano y la música en general. Sin dudas una historia de vida en la que vencer los obstáculos resultó lo más difícil, pero que hoy luego de varios años cuenta con un final feliz.
Jorge Guantay (ALSA)
“Nací el 20 de abril de 1957. A mí me contaron que tenía un fuerte resfrío y en realidad era poliomielitis. Estaba por cumplir un año y el médico cuando me vio supo en el acto lo que tenía. A partir de ahí empezó un proceso muy largo. La polio me afectó el 70% o un poco más de la movilidad”. expresó Jorge Guantay, presidente de la Asociación Lisiados de Salta (ALSA) a El Tribuno. “Lo único que muevo son los brazos; no puedo caminar, me muevo en una silla de ruedas; la polio me desvió la columna y estuve conectado a esos pulmotores unos nueve meses”, aseguró.
A Jorge lo operaron de la cadera a los 3 años y en esa época mucha gente estaba con el mismo problema. Jorge contó que para ese entonces apareció Alpi (Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil) que se ocupaba de rehabilitar a los chicos con polio. “Allí había una pequeña escuela para cursar la primaria, pero yo no cursé nada ahí porque no me sentía cómodo”.
Su historia continuó con tres años de internación en el hospital San Bernardo y luego terminó la primaria en la escuela Padilla de esta ciudad, donde se sintió uno más.
“Los médicos siempre querían que uno se rehabilite y que fuéramos independientes, pero la sociedad te miraba mucho. Por ejemplo, cuando iba a misa me miraban más a mí que al santo de la iglesia y lo mismo pasaba cuando mi mamá me llevaba en colectivo”, expresó este hombre al recordar las imágenes más presentes de su infancia y su enfermedad. “Hoy tengo 57 años, miro muchas cosas que hice y me hubiera gustado hacer y que la enfermedad, me frenó como por ejemplo ser más independiente, pero aún así me siento un hombre realizado”, aseguró.
Ramona Díaz (APS)
Supervisora del programa de Atención Primaria de la Salud (APS), nació, se crió y aún vive en Colonia Santa Rosa. Es agente sanitaria, trabaja en el hospital Elías Anna y hace 36 años es Supervisora del programa de Atención Primaria de la Salud en su área operativa, que es Colonia Santa Rosa.
Ramona vivió de cerca el último brote de poliomielitis que se desencadenó en esa localidad: “Fueron tres casos, dos varones y una niña que ocurrieron en el verano de 1984. En esa época eran niños muy pequeños que presentaban algunos síntomas. Por ejemplo no podían caminar o no podían mover un brazo o una piernita”, contó Ramona.
“En el último brote, los agentes sanitarios de mi área operativa nos tocó el caso de la niña que era de una zona rural. Ella había viajado a Bolivia y cuando regresó ya presentaba algunos síntomas”.
La supervisora agregó que uno de los principales desafíos en su trabajo en relación a esta enfermedad fue realizar la vacunación. “Al principio fue muy difícil vacunar a los niños porque se desconocían los beneficios que tenía”.
Ramona cree conveniente resaltar el valor y la importancia de la vacuna: ”Con tan solo dos gotitas podés evitar que sufran una enfermedad que deja marcas por el resto la vida en los niños”, y agregó: “En ese tiempo las madres veían llorar a sus hijos con la vacuna y se resistían a que los vacunáramos porque decían que nosotros hacíamos sufrir a sus hijos”.

Erradicación en América Latina
Ciro de Quadros, epidemiólogo brasileño fue una figura central en la erradicación de la poliomielitis en América Latina.
Fue considerado Héroe de la Salud Pública de las Américas, por la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) por ese trabajo.
Sin dejar de lado la investigación, De Quadros aseguraba que “el siglo XXI será conocido como el siglo de las vacunas”.

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