El dolor de espalda y de piernas, la ciática, la artritis, el SDRC (Síndrome del dolor regional complejo), la enfermedad vascular periférica son causas frecuentes de dolor crónico y benigno

¿Qué debo decirle a mi médico sobre mi dolor?

Informar a su médico sobre su dolor lo ayudará a encontrar el tratamiento adecuado para usted. Informe a su médico dónde está el dolor, cuán intenso es y con qué frecuencia se produce. Hable también sobre los factores que hacen que el dolor mejore o empeore.

Es posible que su médico revise otros problemas de salud que usted podría tener (como artritis, problemas respiratorios y afecciones cardíacas) porque estos podrían impedir que usted haga algunos tipos de terapia. También es posible que su médico le pregunte si tiene problemas para dormir, con el estado de ánimo o con la ansiedad.

¿Qué es el dolor crónico?

Existen 2 tipos de dolor: agudo y crónico. El dolor agudo no dura mucho tiempo y, por lo general, desaparece a medida que el cuerpo se cura. El dolor crónico dura, al menos, 6 meses después de que el cuerpo se ha curado. A veces, las personas que tienen dolor crónico no saben cuál es la causa. Además de molestias, el dolor crónico puede provocar baja autoestima, depresión e ira. También puede interferir en las actividades cotidianas.

¿Cómo se trata el dolor crónico?

Por lo general, el tratamiento del dolor crónico incluye medicamentos y terapia. Los medicamentos que se usan para el dolor crónico incluyen analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos. Distintos tipo de medicamentos ayudan a personas que tienen distintos tipos de dolor. Por lo general, se usan medicamentos de acción prolongada para el dolor constante. Los medicamentos de acción corta tratan el dolor que aparece y desaparece.

Existen varios tipos de terapia que ayudan a aliviar el dolor. La fisioterapia (como las actividades de estiramiento y fortalecimiento) y los ejercicios de bajo impacto (como caminar, nadar o andar en bicicleta) pueden ayudar a reducir el dolor. Sin embargo, hacer demasiado ejercicio o no hacer ejercicio puede hacer daño a los pacientes que tienen dolor crónico. La terapia ocupacional le enseña cómo tomarse su tiempo y cómo hacer las tareas ordinarias de forma diferente para no hacerse daño. La terapia conductual puede reducir el dolor con métodos que lo ayudan a relajarse, como la meditación y el yoga. También puede ayudar a disminuir el estrés.

Los cambios en el estilo de vida son una parte importante del tratamiento del dolor crónico. Dormir en forma regular por la noche y no dormir siestas durante el día debería ayudar. Dejar el hábito de fumar también ayuda porque la nicotina de los cigarrillos puede hacer que algunos medicamentos sean menos eficaces. Los fumadores también tienden a tener más dolor que los no fumadores.

La mayoría de los tratamientos para el dolor no eliminan todo el dolor. En lugar de eso, el tratamiento debe reducir cuánto dolor siente y con qué frecuencia se produce. Hable con su médico para obtener información sobre la mejor manera de controlar el dolor.

¿Los fármacos son la única manera de controlar el dolor crónico?

No. Existen muchos otros tratamientos que también pueden aliviar el dolor. Pueden incluso cambiar las sustancias químicas del cuerpo que producen el dolor. Casi cualquiera de las cosas que se hacen para relajarse o dejar de pensar en problemas puede ayudar a controlar el dolor. Es importante agregar actividades relajantes a su vida cotidiana, incluso si ya está tomando medicamentos para el dolor. Es posible que tenga que usar métodos para reducir el estrés durante varias semanas antes de que note que el dolor disminuye. Su médico puede darle consejos sobre métodos de relajación y reducción del estrés.

Treatment of Nonmalignant Chronic Pain

DAWN A. MARCUS, M.D., University of Pittsburgh Medical Center, Pittsburgh, Pennsylvania

See related patient information handout on chronic pain, written by the author of this article.

Nonmalignant, chronic pain is associated with physical, emotional and financial disability. Recent animal studies have shown that remodeling within the central nervous system causes the physical pathogenesis of chronic pain. This central neural plasticity results in persistent pain after correction of pathology, hyperalgesia, allodynia, and the spread of pain to areas other than those involved with the initial pathology. Patient evaluation and management focus on pain symptoms, functional disabilities, contributory comorbid illnesses, and medication use or overuse. Treatment of chronic pain involves a comprehensive approach using medication and functional rehabilitation. Functional rehabilitation includes patient education, the identification and management of contributing illnesses, the determination of reachable treatment goals and regular reassessment.

Chronic pain is associated with disabling physical and emotional symptoms.1 Patients with chronic pain are five times more likely than patients without chronic pain to utilize health care services.1Patients with chronic pain report impairments of multiple quality-of-life measures, including physical, social and psychologic well-being. In addition, 58 percent of patients with chronic pain experience coexisting symptoms of depression or anxiety that also influence health care. This mixture of physical, emotional and social abnormalities often complicates managing patients with chronic pain. Treatment of chronic pain needs to address the physical pathology that initiated the chronic pain, as well as the important social and psychologic sequelae of chronic symptoms.

Pathogenesis of Pain

Patients and their physicians are familiar with acute pain or pain caused by injury. Injury leads to inflammation and changes within the central nervous system. Pain signals are sent to the brain. The brain in turn signals the muscles, causing a reflex muscle spasm. These changes protect the injured area. The tightening of the muscles forms a natural cast around the injury, and the negative sensation of pain promotes learning how to avoid similar injury in the future. As tissues heal, inflammation resolves, and the central nervous system sends out fewer signals, resulting in decreased pain and decreased muscle spasm continue http://www.aafp.org/afp/2000/0301/p1331.html 

http://www.ampainsoc.org/

Visión general del tratamiento

La elección de su tratamiento depende del tipo particular de dolor, de su intensidad y de la eficacia que han tenido otros tratamientos para aliviarlo. Usted y su médico pueden considerar el uso de otras opciones terapéuticas si el tratamiento actual no controla el dolor o causa efectos secundarios molestos. Son varios los tratamientos posibles:

Medicación
Estimulación eléctrica / neuroestimulación
Fisioterapia
Programas de tratamiento del dolor: bloqueo nervioso, neuroestimulación
Apoyo psicológico
Cirugía: cirugía reparadora, neuroablación
Tratamientos alternativos

Medicación
Los fármacos analgésicos pueden administrarse por vía oral, rectal, transdérmica o inyectable (intravenosa, subcutánea, intramuscular). Estas formulaciones se denominan de administración sistémica, porque el analgésico circula por todo el cuerpo del paciente.

  • Fármacos antiinflamatorios (comprimidos)
    Entre estos comprimidos figuran analgésicos muy comunes, como el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno (ambos son fármacos antiinflamatorios no esteroideos o AINE), así como el paracetamol. Algunas presentaciones de estos fármacos se pueden comprar sin receta, mientras que otras sólo se dispensan con la receta de un médico. Aunque estos medicamentos pueden ser muy eficaces, también pueden tener efectos secundarios.
  • Opiáceos
    Algunos tipos de dolor exigen fármacos más potentes denominados opiáceos. Los opiáceos comunes, como la codeína o la morfina, se administran en forma de comprimidos, parches transdérmicos( parches analgésicos) u otras presentaciones. También estos medicamentos pueden tener efectos secundarios.
  • Inyecciones
    Los analgésicos potentes también pueden administrarse en forma de inyección para incrementar su eficacia.

Estimulación eléctrica / neuroestimulación
La sensación de dolor en ciertas zonas del cuerpo puede reducirse con el uso de la estimulación eléctrica (también conocida como neuroestimulación). Algunos dispositivos de estimulación funcionan bien aplicados sobre la piel (TENS). Otros más sofisticados ejercen su efecto cuando se aplican más directamente sobre el sistema nervioso, por ejemplo, cuando la estimulación se aplica cerca de la médula espinal o incluso directamente en el cerebro (este tratamiento se administra utilizando un ?Marcapasos del dolor?). Normalmente, estos procedimientos más invasivos sólo se utilizan si otros métodos más sencillos no han conseguido aliviar el dolor.

Fisioterapia
El movimiento controlado y la realización de ejercicios de partes del cuerpo doloridas suele ayudar a restaurar la función de articulaciones y músculos anquilosados. La actividad y el control del dolor están estrechamente relacionados y tienen consecuencias combinadas para su movilidad y calidad de vida.

Programas de tratamiento del dolor
Algunas unidades del dolor ofrecen programas especiales de dos a cuatro semanas de duración en los que se enseña al paciente a sobrellevar el dolor y a recobrar la calidad de vida y el nivel de actividad aunque el dolor no desaparezca por completo.

Las unidades del dolor especializadas suelen probar en el paciente de forma sistemática las diversas opciones terapéuticas disponibles para encontrar la mejor solución para él. Si la medicación, la fisioterapia y otras soluciones conservadoras no funcionan, el médico puede recomendarle otras opciones de tratamiento quirúrgico del dolor, como las siguientes:

    • Bloqueo nervioso y neurolítico
      El bloqueo nervioso terapéutico consiste en la aplicación de un anestésico local o de esteroides mediante una inyección en el lugar del dolor. Esta inyección se aplica directamente en el nervio que controla la zona afectada por el dolor. El bloqueo nervioso suele proporcionar un alivio temporal del dolor. En algunas personas es eficaz un único bloqueo nervioso, mientras que en personas con trastornos dolorosos más complejos pueden necesitarse varios bloqueos. Si el dolor de un paciente no se alivia satisfactoriamente en un plazo de cuatro a seis meses, el médico suele considerar otros tratamientos.
    • Neuroestimulación (estimulación eléctrica)
      La neuroestimulación puede administrarse con un dispositivo médico externo, o implantable. Cuando se administra con un dispositivo externo se denomina TENS (del inglés, estimulación nerviosa eléctrica transcutánea). En este sistema se usan electrodos, que se aplican directamente sobre la piel de la región corporal afectada por el dolor. Los electrodos están conectados a un neuroestimulador que funciona con una pila y habitualmente se lleva en el cinturón. En ocasiones, el sistema TENS es un paso preliminar, previo al implante permanente de un neuroestimulador.La neuroestimulación también puede administrarse con un dispositivo médico implantable que consiste en un pequeño sistema (denominado Marcapasos del dolor) que se coloca quirúrgicamente bajo la piel de la región abdominal. El estimulador envía impulsos eléctricos muy controlados (que provocan sensaciones de hormigueo) a la médula espinal. Estos impulsos eléctricos se administran mediante un electrodo (un cable médico especial) que se implanta a lo largo de la médula espinal mediante cirugía, a través de una incisión. Los impulsos eléctricos bloquean las señales del dolor e impiden que lleguen al cerebro, que es donde se perciben, y por tanto alivian el dolor. Como la neuroestimulación funciona en la zona por donde viajan las señales del dolor, los impulsos eléctricos pueden administrarse de forma específica, cubriendo así las regiones donde el paciente siente dolor. En la neuroestimulación no se utiliza ninguna medicación, por lo que tiene muy pocos de los efectos secundarios frecuentes con otros tratamientos. La neuroestimulación incluso puede reducir la necesidad de medicación analgésica.
  • Administración de fármacos por vía intratecal
    La administración de fármacos por vía intratecal se realiza por medio de un tubo delgado y blando (catéter) directamente al espacio intratecal (el lugar donde fluye el líquido que se encuentra alrededor de la médula espinal). El fármaco analgésico está dentro de una bomba, que puede ser externa (en este caso suele llevarse en el cinturón) o implantable (para ello se usa una bomba programable que proporciona al paciente más autonomía). Las bombas implantables se colocan por debajo de la piel mediante cirugía.La médula espinal es como una carretera por la cual circulan las señales del dolor hacia el cerebro, el lugar donde el cuerpo percibe realmente la sensación de dolor. Como lamedicación se administra directamente a la zona por donde viajan las señales del dolor, la vía intratecal puede controlar eficazmente el dolor con dosis mucho menores que las necesarias por vía oral. Esto habitualmente reduce los efectos secundarios sistémicos asociados con muchas medicaciones orales.

Apoyo psicológico
Como el dolor puede tener un efecto psicológico y afectar a la comunicación y a las relaciones sociales, quizá se le ofrezca este tipo de apoyo como complemento del tratamiento médico. En ocasiones, hablar con un consejero profesional o con un psicólogo puede ayudar a sobrellevar mejor el efecto negativo que el dolor tiene sobre la movilidad, la vida social y las relaciones sociales. La relajación o la biorretroalimentación son dos de los métodos que usan los psicólogos para ayudar a sobrellevar el dolor.

Cirugía

  • cirugía reparadora
    La cirugía reparadora puede aliviar el dolor corrigiendo un trastorno subyacente, como podría ser una alteración estructural de la espalda o una hernia de disco. Sin embargo, algunas personas consiguen un alivio del dolor escaso o nulo después de varias intervenciones quirúrgicas. Todos los procedimientos quirúrgicos llevan aparejado el riesgo de infección y de otras complicaciones.

Tratamientos alternativos
Además de los tratamientos médicos aceptados, hay muchos otros tipos de tratamientos cuyo objetivo es aliviar el dolor crónico y que son eficaces para algunas personas. Por ejemplo, los quiroprácticos y los osteópatas manipulan las articulaciones, y en casos concretos esto ayuda a los pacientes. Lo mismo ocurre con los métodos curativos tradicionales chinos, como la acupuntura. Si desea probar alguno de estos métodos, no dude en hablar con su especialista en el dolor. Lo más probable es que le pueda dar consejo sobre los tratamientos complementarios más adecuados para su caso.


Si sufre dolor crónico, hable de las opciones de tratamiento con su médico o concierte una cita en una unidad de dolor de su localidad

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