Tengo Secuelas de Poliomielitis ? Y Ahora SPP? Qué hago?

Síndrome Postpoliomielitis
Mayo Clinic

Introducción

Por muchos años la poliomielitis fue una de las enfermedades más temidas en los Estados Unidos, fue la responsable de lesiones, parálisis y muerte de muchas personas. En 1952, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, alcanzó su pico en los Estados Unidos con más de 21,000 casos paralíticos. Poco tiempo después, se desarrollaron las vacunas que redujeron significativamente su propagación. Hoy, son pocas las personas en los países desarrollados que sufren de poliomielitis, y la enfermedad tiende a ser eliminada en países que aun la tienen, gracias a los esfuerzos de inmunización con la vacuna de la poliomielitis.

Pero para algunas personas, los problemas iniciales que tuvieron con la poliomielitis reaparecen como una condición llamada síndrome postpoliomielitis (SPP). La causa es desconocida, pero las investigaciones comienzan a fructificar en una mejor comprensión de este complejo síndrome.

Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes (NINDS), esta condición afecta aproximadamente a uno de cuatro sobrevivientes de poliomielitis, quizás a más dependiendo de cómo se defina el trastorno.

El tratamiento está dirigido a tratar los signos y síntomas asociados con SPP y a aumentar la calidad de vida.

Signos y síntomas

El síndrome postpoliomielitis se refiere a un grupo de signos y síntomas característicos e incapacitantes que aparecen décadas después — entre 10 y 40 años — de la enfermedad inicial. Los signos y síntomas más comunes incluyen:

• Una nueva debilidad muscular en miembros que fueron afectados originalmente o en miembros que aparentemente no parecieron haber sido afectados.

• Fatiga y debilidad general, dolor muscular y articular con un mínimo de actividad.

• Trastornos respiratorios.

• Problemas y trastornos relacionados con el Sueño y la deglución tales como la apnea del sueño.

• Disminución de la tolerancia a temperaturas frías.

Causas

Nadie sabe exactamente lo que causa que estos signos y síntomas aparezcan tantos años después del primer ataque de poliomielitis. Actualmente, la teoría más aceptada con respecto a la causa de SPP reside en la idea de una degeneración de las células nerviosas. Cuando el polio virus infecta el organismo, afecta células nerviosas llamadas neuronas motoras — particularmente las de la médula espinal — estas llevan los mensajes (por impulsos eléctricos) entre el cerebro y músculos.

Cada neurona está formada de tres componentes básicos:

• Un cuerpo celular.

• Una prolongación mayor (axón).

• Numerosas prolongaciones celulares más pequeñas de fibras nerviosas (dendritas).

Las células nerviosas se ramifican y comunican con otras células nerviosas adyacentes en puntos de contacto llamados sinapsis. Los impulsos eléctricos transitan por vastas cadenas de estas neuronas hasta que alcanzan el destino deseado, como cuando el cerebro manda un mensaje a los músculos de las piernas y pies para dar un paso hacia adelante.

En una infección de poliomielitis a menudo son muchas las neuronas muertas o dañadas. Para compensar el déficit resultante de neuronas, en las neuronas restantes, sanas, brotan axones nuevos, y las unidades motoras sobrevivientes llegan a ser muy desarrollados. Esto origina la recuperación del uso de los músculos, pero pone una carga agregada en el cuerpo de la neurona motora para sostener los axones adicionales. A través de los años, esta carga puede ser mayor a la que la neurona puede soportar, yendo a la perdida gradual de los brotes axonales y, eventualmente a la perdida de neuronas.

Normalmente, todos perdemos algunas neuronas en el proceso de envejecimiento. Pero las personas que tuvieron poliomielitis pueden haber perdido muchas en el ataque agudo y con ello terminan con menos neuronas que las personas que nunca la tuvieron. Esto puede llevar a la característica progresiva de la debilidad en el SPP. Actualmente, existe evidencia que sugiere que las personas con polio pierden neuronas en una tasa más rápida de lo normal.

Algunos científicos teorizan que la enfermedad inicial puede haber creado una reacción autoinmune, causando que el sistema inmune del cuerpo ataque las células normales como si estas fueran células extrañas. Pero la evidencia que encierra esta teoría es limitada, comparada con los estudios que sostienen la teoría motora más generalmente aceptada de degeneración de la neurona.

Es posible que algunos de los signos y síntomas de SPP, especialmente el dolor añadido, puede ser debido a sobre uso crónico de músculos que aparentemente no sufrieron lesión en la fase inicial de la polio. Por ejemplo, si la pierna izquierda fue lesionada por la polio, puede ser que la pierna derecha desarrolle complicaciones posteriores porque los músculos y las articulaciones han tenido que sobre compensar la perdida funcional de la pierna incapacitada.

Factores de riesgo.

Los factores que pueden aumentar significativamente la aparición de SPP, incluyen:

• La severidad de la infección inicial de la polio. En una más severa infección inicial, es más probable que el enfermo presente signos y síntomas más severos de SPP.

• Tener más edad al comienzo de la enfermedad inicial. Si el paciente tuvo la polio como adolescente o adulto, y no en la infancia, tendrá un aumento significativo en el riesgo de padecer SPP.

• Recuperación. Paradójicamente, una recuperación más amplia después de la polio aguda, aumenta la probabilidad de desarrollar un SPP. Esto puede deberse a que la recuperación más amplia pone una carga adicional en las neuronas motoras.

• Actividad física. Si el enfermo realiza a menudo una actividad física al grado del agotamiento o fatiga, esto puede trabajar demasiado sus ya sobre cargadas neuronas motoras y aumenta el riesgo de SPP.

Cuándo buscar consejo médico.

Si el paciente experimenta debilidad o fatiga que parece estar empeorando lentamente, vea a su medico. Es importante excluir otras causas cuyos signos y síntomas pueden requerir de una terapia diferente de los que se requieren actualmente para el SPP.

Estudio y Diagnostico

Para llegar a un diagnóstico de SPP, los médicos buscaran tres indicadores:

• Un diagnóstico previo de poliomielitis. Esto puede requerir los expedientes o informaciones médicas antiguas que podrán obtenerse de los miembros más viejos de la familia, porque la polio aguda ocurre principalmente durante la niñez. Los efectos tardíos de la polio ocurren generalmente en personas que tenían 10 años o más durante el ataque inicial de la polio y de cuyos síntomas fueron a menudo más severos.

• Un intervalo largo de estabilidad después de la recuperación. Las personas que se recuperan del ataque inicial de la polio a menudo viven muchos años sin síntomas agregados. El inicio de los efectos tardíos varía, comienza típicamente entre 10 a 40 años después del diagnóstico inicial.

• Un comienzo gradual. La debilidad tiende a ser imperceptible hasta que interfiere con las actividades diarias. El paciente puede despertar descansado pero se siente agotado en las primeras horas de la tarde, cansándose después con las actividades que alguna vez fueron fáciles.

Además, porque los signos y síntomas del síndrome postpoliomielitis son semejantes y comúnmente asociados con otros trastornos, el médico deberá excluir otras causas posibles, tal como artritis, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica o escoliosis.

A algunas personas con síndrome postpoliomielitis les preocupa que puedan estar padeciendo Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), también llamada enfermedad de Lou Gehrig. Pero los efectos tardíos de la polio no son una forma de ELA.

Auxiliares de Diagnostico.

Algunos de los exámenes que su médico ordenará como alternativa diagnostica incluyen:

• La electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa. Miden las pequeñas descargas eléctricas producidas en los músculos. Un electrodo de aguja delgada es introducido en los músculos de acuerdo a las necesidades del estudio médico. Una pantalla registra la actividad eléctrica con el músculo en reposo y cuando se contrae el mismo. En una variación de EMG llamado estudio de conducción nerviosa (ECN), dos electrodos son aplicados en la piel por encima del nervio que será estudiado. Una pequeña descarga eléctrica se pasa por el nervio para medir la velocidad de las señales del mismo. Estas pruebas ayudan ha identificar y excluir condiciones tal como neuropatías, condiciones anormales de los nervios, y de miopatías y otros trastornos del tejido muscular sospechosos.

• Imágenes. Se pueden practicar pruebas imágenes de resonancia como la Resonancia Magnética (IRM) o tomografía computarizada (TC) que son útiles para producir imágenes del cerebro y médula espinal. Estas pruebas pueden ayudar a excluir trastornos de columna vertebral como la espondilosis, un trastorno degenerativo de columna dorsal, o estenosis espinal, un estrechamiento del canal espinal que produce compresión de los nervios.

• Examen de sangre. Las personas con SPP tienen generalmente su examen de sangre normal. Los resultados anormales de la prueba de sangre pueden indicar otro problema que causa los síntomas.

Complicaciones.

En el síndrome Postpoliomielitis la debilidad raramente amenaza la vida pero puede producir lesiones severas al músculo lo que lleva a las complicaciones:

• Caídas. La debilidad en los músculos de las piernas hace que sea más fácil para el paciente perder el equilibrio y por tanto la caída. Una caída puede tener como resultado una lesión ósea como una fractura de cadera, lo que lleva a otras complicaciones.

• Desnutrición, deshidratación y la neumonía. La persona que tuvo polio bulbar, que afecta los nervios que se encargan de los músculos implicados en masticación y la deglución, a menudo tienen dificultad con estas actividades así como también otros síntomas del SPP. Los problemas de masticación y deglución pueden conducir a una nutrición e hidratación inadecuadas, así como también a una neumonía por aspiración, que es causada por partículas de alimento aspiradas hacia los pulmones.

• Insuficiencia respiratoria aguda. La debilidad en los músculos diafragmáticos y tórax hace más difícil la ingestión de alientos y produce tos insuficiente, que permite la acumulación de líquidos y moco en los pulmones. La obesidad, una curvatura de la columna vertebral, anestesia, inmovilidad prolongada y ciertos medicamentos pueden disminuir además la capacidad respiratoria, llevando posiblemente a una insuficiencia respiratoria aguda. Esto es caracterizado por un descenso agudo de los niveles de oxígeno en sangre y puede requerir el uso de terapia ventilatoria (ventilación con presión positiva). Si la persona tiene que ser sometida a cirugía aún a cirugía dental, y requiere anestesia general, informe a su médico o dentista para que tenga el conocimiento que usted padece de SPP. Aunque la persona con SPP parezca saludable puede tener serias dificultades respiratorias.

• Osteoporosis. La inmovilidad e inmovilización prolongadas a menudo se asocian con la pérdida de la densidad ósea y osteoporosis, tanto hombres como en mujeres. Si padece de SPP, existe la alta probabilidad de padecer osteoporosis.

Tratamiento.

Porque los signos y síntomas frecuentemente varían, no hay ningún tratamiento específico para el SPP. El objetivo del tratamiento será el manejo de los síntomas y ayudar a la persona a sentirse lo más cómoda e independiente posible.

• Conservación de energía. Este es probablemente el aspecto más importante del manejo del SPP. Implica un cambio de actividad y combinar la actividad física con períodos frecuentes de descanso para reducir la fatiga. Los aparatos asistenciales, como bastones, andaderas, sillas de ruedas o aparatos motorizados, también pueden ayudar a conservar la energía.

• Terapia física. El medico o el terapeuta debe prescribir los ejercicios para reforzar los músculos sin producir fatiga muscular. Estos incluyen generalmente actividades de mínimo esfuerzo, como nadar o ejercicios aeróbicos, que se realizan cada dos días a un ritmo lento. Los ejercicios para mantener la salud son importantes, pero se debe ser cauteloso en la rutina de los ejercicios y actividades diarias. Se debe evitar sobre cargar los músculos y las articulaciones y procurar evitar la actividad que vaya más allá del punto de causar dolor o fatiga. De otro modo, se puede necesitar varios días de descanso para recobrar las fuerzas. Un terapeuta puede ayudar al paciente para que sepa manejar la respiración y conservar la energía.

• Terapia ocupacional. Un terapeuta físico profesional puede ayudar a modificar su ambiente buscando que sea seguro y favorable para el paciente. Esto puede incluir la instalación de barras de agarre en el baño y para poder levantarse al lavabo. El terapeuta también puede ayudar diciéndole como reacomodar muebles y modificar la casa o las actividades relacionadas con el trabajo, disminuyendo el número de pasos que se deben tomar y aumentando su eficiencia.
• Terapia fonética. Un terapeuta fonético puede enseñar maneras de compensar las dificultades de la deglución.

• Tratamiento de la apnea del sueño. El tratamiento para la apnea del sueño, que es muy común entre las personas con SPP, puede implicar cambios en la manera de dormir, como evitar dormir de espalda, o usar un aparato que ayuda a abrir las vías aéreas bloqueadas.

• Medicamentos. Los medicamentos, incluyen la aspirina y otras sustancias antiinflamatorias no esteroides, pueden mejorar el dolor muscular y articular. Algunas sustancias — piridostigmina (Mestinon), amantadina (Symmetrel), selegilina (Eldepryl) y bromocriptina (Parlodel) — han sido estudiadas como tratamiento para la fatiga en el SPP, pero no se ha demostrado un beneficio claro. Otros medicamentos pueden ayudar para la fatiga, como el modafinil (Provigil). Los estudios con el factor de crecimiento semejante a la insulina-1 (IGF-1), medicamento diseñado para mejorar la fuerza muscular, mostró que aunque no mejora la fuerza ni la susceptibilidad a la fatiga, mejora la recuperación después del ejercicio.

Cuidado personal

El cuidado personal para poder tratar otra vez con una enfermedad que se pensó ya había pasado puede ser muy desalentador, angustiante al paso del tiempo. Recuperado de la enfermedad inicial se requirió de una gran fortaleza y determinación por parte del paciente, pero ahora los efectos tardíos de la polio lo obligan a descansar y conservar su energía. Cambiar de un estado de ánimo a otro puede ser difícil de interrumpir. Aquí hay algunas sugerencias que pueden ayudar:

• Limite las actividades que puedan causar dolor o fatiga. La moderación es clave. Sobrepasarse en unos buenos días puede llevar a varios días malos subsiguientes.

• Ser prudente. Conservar la energía con modificaciones en el estilo de vida y aparatos asistenciales no significa que se rinda a la enfermedad. Significa que ha encontrado una manera más adecuada para tratar con ella.

• Permanezca abrigado. Un resfriado aumenta la fatiga muscular. Mantenga su casa en una temperatura cómoda y vístase en capas cómodas, especialmente cuando salga.

• Evite las caídas. Deshágase de alfombras, lleve zapatos adecuados, y evite superficies resbaladizas o congeladas.

• Mantenga un estilo de vida saludable. Coma una dieta equilibrada, deje de fumar y disminuya la toma de café para mantenerse estable, respirar mejor y un sueño más reparador.

• Obtenga apoyo. No es un crimen recurrir a sus amigos y/o a la familia en busca de apoyo. En la mayoría de los casos, ellos buscarán la manera de ayudarlo, y usted los puede ayudar diciéndoles cómo. Debe de considerar la Pertenencia de un grupo de apoyo para personas con SPP. En ocasiones, el solo hecho de hablar con personas que tienen problemas semejantes le permite enfrentarse mejor a los desafíos en puerta.

Estudio y Traducción.

Dr. Jorge Federico Eufracio Téllez

Dr. Álvaro Magaña Hernández

MéxicoPostpolio  a la vanguardia en el Síndrome de Post Polio

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