Accesibilidad Exijo ser un héroe: crónicas de un peatón

   

   

Agradecemos  enormemente  el apoyo que brinda a  la  Asociación Post Polio Litaff A.C-APPLAC   por la nota públicada por

 

Libertad América Hernández  de         

 El link particular de la nota es  http://www.dis-capacidad.com/page/index.php?category=25

 

 

                                              Un monumento a la discriminación

Siempre que se pregunta por qué las estaciones de metro no cuentan con facilidades para discapacitados se obtiene la misma respuesta: es que fueron construidas hace muchos años, cuando el tema no era importante. ¡Como si en esa época no hubieran existido ciegos o personas que necesitan desplazarse en una silla de ruedas! Lo cierto es que a esta altura del siglo esta respuesta es sencillamente impresentable, porque no deja de ser una vergüenza que después de 39 años todavía no se hagan mejoras sustanciales en una infraestructura que junto a los puentes peatonales representa lo peor de la discriminación hacia los discapacitados.

Las cifras hablan por sí solas: de acuerdo a lo señalado por el mismo Metro, sólo 6 de sus 175 estaciones están completamente equipadas con facilidades para discapacitados, lo que constituye un miserable 3.4% del total. Sólo 25 estaciones cuentan con placas de información en Braille (14.2% del total), y 32 poseen ranuras en el piso para guiar a los invidentes (18.3%). En otras palabras, en 4 de cada 5 estaciones no hay ningún tipo de facilidades para los usuarios con impedimentos físicos. Estas cifras harían poner rojo de vergüenza a cualquier director de tren metropolitano en otro país, especialmente considerando que tanto la instalación de las placas Braille como de ranuras en el piso es de bajísimo costo, pudiéndose realizar en pocas semanas.

De nada sirve decir que durante 2007 se entregaron más de 111 millones de accesos de cortesía a discapacitados y adultos mayores, o que hay 10,584 asientos reservados en todos los vagones del metro, cuando para acceder a esos mismos vagones ha habido un esfuerzo constante a lo largo del tiempo por poner obstáculos a quienes precisamente necesitan más ayuda de las autoridades de transporte. Más que pasajes gratis, lo que agradecerían los discapacitados de la ciudad son estaciones y trenes pensados en ellos, habilitados con rampas y elevadores para su desplazamiento cómodo y digno, y no las soluciones de parche que más que solucionar el problema lo hacen aún más evidente.

Una estación que no conoce a los discapacitados

Un buen ejemplo, elegido al azar, lo constituye la estación General Anaya, donde es literalmente imposible acceder en una silla de ruedas por el acceso Poniente. Cualquier persona que vaya allá se dará cuanta que tanto los torniquetes como la puerta localizada al lado de ellos no tienen el ancho necesario para el paso de estos vehículos. Cuando pregunto a un amable guardia cómo lo hacen para ingresar aquellos que se desplazan en silla de ruedas, me da una respuesta tan cruda como honesta: “es que a esta estación nunca viene gente así” ¿Y si vinieran? “Bueno, en ese caso habría que pasar a la persona y a la silla por arriba del torniquete. En todo caso, la entrada al otro lado de Tlalpan sí tiene una puerta grande así que le recomendaría ir para allá.”

Ahora bien, las dificultades para la persona que estoicamente se sometió a la vejación de ser pasada sobre un torniquete no terminan allí. Después hay que utilizar una escala mecánica, elemento jamás diseñado para subir una silla de ruedas sin ayuda de un tercero, para posteriormente bajar de alguna manera por escalas comunes y corrientes hacia el andén. Por ello no resulta raro que pocas veces haya que dar el asiento reservado a discapacitados que hay dentro de los trenes: son muy pocos los que se atreven a emprender esta aventura. En todo caso, hay que ser justos con la estación General Anaya, ya que es la única, ¡la única! que cuenta con señalización en Braille y ranuras guía para invidentes en toda la línea 2, una línea que transporta a más de 250 millones de pasajeros al año. Si consideramos que 4.3 de cada mil personas padece de discapacidad visual en México, esto indicaría que más de un millón de invidentes transitó por esta línea el año pasado sin ningún tipo de ayuda.

Cuando hasta los buenos ejemplos fallan

La información publicada en la página de internet del Metro señala que en toda la red hay 24 plataformas mecánicas distribuidas en 6 estaciones (Universidad, Centro Médico, Indios Verdes, Tacubaya, Centro Médico y Pantitlán), las cuales ayudan a los discapacitados que utilizan sillas de ruedas a subir y bajar las escalas. Sólo basta apretar un botón para que el Jefe de Estación envíe a alguien que solícitamente auxiliará a quien lo requiera.

Haciendo un recorrido por la estación Centro Médico se pudo comprobar que las plataformas están donde tienen que estar, y que es posible llegar cómodamente desde el vagón hasta la entrada del recinto asistencial gracias a la ayuda de las plataformas. Sin embargo, si se quiere tomar la combinación con la línea 3 en dirección a Universidad, el usuario se encontrará con la desagradable sorpresa que la escalera que cuenta con una plataforma se encuentra inhabilitada. No sé cuánto tiempo llevará este acceso en ese estado, quizás fue sólo el día de la visita, pero el caso es que no se vio a nadie trabajando, y para una persona en silla de ruedas – alguien que se supone es un usuario frecuente de dicha estación – resultaba imposible llegar al andén por sus propios medios.

Buscando una solución

Queda claro que los discapacitados de la ciudad tienen argumentos de sobra para recurrir a la Comisión de Derechos Humanos del DF y acusar al Metro por discriminación, especialmente considerando que este servicio viola flagrantemente las disposiciones contenidas en la Ley para las Personas con Discapacidad del Distrito Federal dictada en 1995, que en su Artículo 15 señala que “las construcciones o modificaciones que a éstas se realicen, deberán contemplar facilidades urbanísticas y arquitectónicas, adecuadas a las necesidades de las personas con discapacidad, de conformidad con las disposiciones aplicables en la materia".

Sin embargo, está comprobado que en la ciudad los grandes cambios no se consiguen mediante pronunciamientos legales, sino más bien aplicando medidas y programas concretos tendientes a solucionar los problemas. Desde ya, me atrevo a sugerir una sencilla propuesta:

Si el Gobierno del DF no tiene recursos para hacer las mejoras pertinentes en todas las estaciones, este costo podría ser traspasado a los usuarios, que siguen pagando una tarifa más baja que en todos los otros medios de transporte público. Si el boleto fuera reajustado en sólo 50 centavos, algo que no desangra ningún presupuesto familiar, sería posible recaudar más de 670 millones de pesos en un solo año, los que podrían ser derivados a un fideicomiso destinado a la remodelación de las estaciones existentes.

Sin embargo, los recursos no bastan: urge un cambio en la mentalidad de quienes dirigen el Metro, que a lo largo de casi 40 años han demostrado una insensibilidad total con el tema de la discapacidad. Reemplazarlos por gente como la que diseñó el Metrobús no sería mala idea, aunque afortunadamente ya comienzan a sentirse nuevos vientos que prometen cambiar en parte los vicios de años. El Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, ya anunció que todas las estaciones de la nueva línea 12 estarán equipadas con facilidades para discapacitados. Sin embargo, el problema seguirá persistiendo si ese discapacitado, elevado por fin a la categoría de ciudadano que merece un trato digno, debe hacer un trasbordo en la estación Ermita para tomar la línea 2, donde las condiciones de discriminación son totales, al igual que en el resto de la red. Sería bueno que la línea 12, la línea dorada, la línea del Bicentenario, inaugurara una nueva manera de entender el transporte público en la ciudad, que fuera más allá de la construcción, necesaria por lo demás, de esa línea, sino que apuntara a la completa remodelación de un sistema que durante años ha sido un monumento al maltrato hacia los discapacitados. http://ciudadanosenred.com.mx/?cve=234

 

Gabriela Anguiano

Fecha :2008-11-20

Tengo un hijo con parálisis cerebral. El está en una escuela para niños, niñas y jóvenes con problemas de aprendizaje. Cuando salimos a alguna visita a museos, parques, etc. normalmente nos va bien en cuanto al apoyo vial, manejo de sillas de ruedas en banquetas, etc. Sin embargo, al visitar la feria del libro nos llevamos una terrible sorpresa. La gente que apoya en estacionamiento y algunas personas de atención en el interior de la feria no están capacitadas para atender a las personas discapacitadas y lejos de apoyar nos trataron en forma bastante grasera y haciéndonos sentir un estorbo.
Considero que la gente que va a tratar a personas discapacitadas necesita sensibilizarse ó simplemente no dañar. Gracias

Exijo ser un héroe: crónicas de un peatón. Parte II

 

Otro kilómetro escogido al azar para apreciar la riesgosa actividad de caminar en la ciudad de México. La ruta de esta semana comprende la caminata por Avenida Baja California entre las estaciones Chilpancingo y Patriotismo de la línea 9 del Metro. Una travesía que a primera vista se ve fácil y hasta agradable, pero que puede transformarse en una verdadera odisea, especialmente cuando se sufre de alguna discapacidad.

  • Intersección de Insurgentes Sur con Baja California. Las comodidades de la estación de Metrobús son reemplazadas por un cruce donde la banqueta se adivina detrás de un mar de vendedores ambulantes, teléfonos públicos y postes colocados al azar.
  • La pobremente ejecutada rampa para discapacitados de la esquina anteriormente nombrada se encuentra obstaculizada por las instalaciones de un local de comida al paso. La única solución para alguien en silla de ruedas es pedir ayuda a algún gentil transeúnte y ver si su vehículo cabe en el estrecho pasillo formado por los ambulantes.

  • Entrada a la estación Chilpancingo. Un par de escalones hace que el acceso sea tremendamente difícil para los discapacitados, aunque esto es sólo una advertencia de lo que vendrá después, porque la estación no cuenta con ningún tipo de ayuda para personas que no puedan moverse normalmente con sus pies. En todo caso, no hay mucho de qué preocuparse, porque los exiguos 60 centímetros existentes entre escalón y ambulantes dificultan seriamente el acceso de una persona con algún impedimento físico. De partida, una silla de ruedas no pasa por allí.

  • Los diseñadores urbanos y locatarios, formales o no, suman voluntades y esfuerzos para hacer de la calle una verdadera carrera de obstáculos, algo que un invidente o un parapléjico siempre notará.

  • Hacer una rampa para discapacitados al parecer era muy costoso o difícil en esta esquina, así que su construcción se omitió en esta esquina. En un panorama así, el estrechamiento de  la banqueta por parte de los ambulantes no es más que un detalle.

  • Tres postes puestos al azar al medio de la banqueta, que sólo ayudan a dificultar los desplazamientos de desprevenidos transeúntes o discapacitados. ¿Cuál era la idea? ¿Dónde está la autoridad delegacional encargada de retirarlos?

  • Seguramente para los funcionarios de la Delegación Cuauhtémoc esto constituye una rampa para discapacitados. Transitar por el suelo lunar debe ser más fácil.

  • El conductor de este automóvil seguramente no tiene idea que por las banquetas circulan discapacitados que necesitan que la vía se encuentre despejada. La costumbre está tan extendida que a veces se siente que la única solución pasa por obligar a estos conductores a desplazarse un solo día por las calles de la ciudad en una silla de ruedas, que probablemente después de eso eliminarán de raíz su mala costumbre.

  • Intersección de Baja California con Diagonal Patriotismo. El inocente que baje en su silla de ruedas por la rampa debidamente señalizada y siga la línea de cruce se encontrará que al otro extremo de la calle no hay ni rampa ni banqueta, sino un muro colocado para minimizar los daños de los frecuentes choques que se producen en el sector, signo inequívoco de su peligrosidad.
  • Intersección de Baja California con Diagonal Patriotismo. Este es sin duda uno de los puntos más peligrosos para un peatón en la ciudad, que no cuenta con ningún semáforo o línea de cebra que lo proteja de los automóviles que doblan a toda velocidad por Patriotismo. Cuando el reportero, después una paciente espera, se animó a pasar, casi fue atropellado por un camión. Sólo para valientes.
  • Inmediaciones de la estación Patriotismo y el paisaje resulta familiar. Una pléyade de vendedores ambulantes no hace más que entorpecer el libre paso de aquellos que sufren de algún impedimento para desplazarse.
  • Estación Patriotismo. ¿Rampas, elevadores, plataformas? Nada de eso, que el Metro no está para delicadezas.

    Palabras al cierre
    La ruta seguida esta semana no está ni cerca de ser una de las peores de la ciudad (después de todo, no hay que subir ningún puente peatonal), y sin embargo se las arregla para ofrecer una buena cantidad de obstáculos al peatón, especialmente a aquel que sufre de alguna discapacidad. Los principales problemas están dados por la inexistencia de facilidades como rampas o elevadores en las estaciones de Metro, la instalación de vendedores ambulantes que estrechan las vías de circulación, el mal estado de las banquetas, la mala ubicación del mobiliario urbano, la inexistencia de rampas en algunos cruces, la mala costumbre de algunos automovilistas que se estacionan en la banqueta o bloqueando las rampas, y el manifiesto peligro que ofrece la intersección de Baja California con Diagonal Patriotismo, un lugar pensado con un desprecio total hacia el peatón.
        http://ciudadanosenred.com.mx/?cve=235

  • De igual forma a pesar de que”acaban de realizar  mejoras en ciertas aéreas”  seguimos  con:

  •  

    EL HAY SE VA ejemplo de ello, se muestra  la calle Michoacán que divide al parque para el paso de transito y se comunica al área llamada  La Pérgola, donde se llevan a cabo conciertos, eventos etc.  Y no hay” Un solo Acceso”  menos pensar en  una rampa juzguen Uds. Den un paseo en un fin  de semana con la familia.


  • Parque México 
    Colonia Condesa / Imágenes de la Colonia Condesa / Otros atractivos de la Ciudad de México

  • Zona: Colonia Condesa
    Dirección: Michoacán esquina Av. México
    Metro: Chilpancingo 

    El Parque México, también conocido como Parque San Martín, es uno de los más famosos y bellos de la Ciudad de México, sitio donde la arquitectura Art Decó y la naturaleza se unen creando un escenario de película.

    El Parque México fue ideado por el Arq. José Luis Cuevas como parte integral del diseño urbanístico de la Colonia Hipódromo en 1926. Este parque habría de convertirse en el centro de dicho barrio, cuyo trazo fue inspirado tanto en el antiguo hipódromo que ahí se ubicaba como en los lineamientos de la Ciudad Jardín, que exigía amplias extensiones de áreas verdes en los nuevos fraccionamientos. Fue así que este parque y esta colonia, tuvieron una traza de forma elíptica, única en la urbe, en cuyo centro se edificó este jardín siguiendo un esmerado estudio de paisaje en el que se combinan fuentes, cascadas, estanques e incluso un lago en el que hasta nuestro días se puede observar el nado de los cisnes.

     

    De especial relevancia para este parque, es su diseño arquitectónico, mismo que estuvo a cargo del Arq. Leonardo Noriega y del Ing. Javier Stávoli, quienes aprovecharon la monumentalidad y el cuidado en los detalles propios del Art Decó para dar realce a los diferentes espacios del parque, siendo el más destacado el Teatro al Aire Libre Lindbergh, que consta de de 5 pilares monumentales rematados con una marquesina y rodeado por una pérgola que empieza en una hermosa fuente con una mujer con cántaros de los que brota una fuente y culmina en un escenario que además de las columnas antes mencionadas, cuenta con dos elegantes relieves referentes al arte dramático creados por el escultor Roberto Montenegro. Asimismo, destaca una torre del reloj igualmente ejecutada en estilo Art Decó con una hermosa herrería y unas peculiares campanas que marcan la hora.

    Este agradable parque es, como fue concebido, el centro de la Colonia Condesa, a su alrededor existen importantes ejemplos de la arquitectura mexicana de los años 1920’s como el Edificio San Martín o el Edificio México. Además el parque es sede de varios eventos culturales, reuniones vecinales y punto de encuentro de una de las zonas más hip de la ciudad.  

  • .

 

 

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