Mí primera Biografía Publicada en el año 2000 en Internet

Mí primera  Biografía Publicada en el año  2000 en Internet por  Paco Escribano de Club Argón  gracias amigo, siempre te recuerdo con el cariño Fraterno de siempre    Liliana Marasco Garrido

Fui una niña, más entre los tantos miles de niños que fueron brutalmente atacados en la República Mexicana entre los años de 1951 y 1952 de la epidemia de poliomielitis, en esa época lamentablemente muchos niños, murieron y otros sobrevivieron a la más terrible de las epidemias que México recuerda. Aun recuerdo los relatos de esas interminables noches y días que mi madre me solía contar cuando fui mayor, la angustia desesperada de una madre al ver a su hija sufrir las más altas temperaturas, ver como dejaba de tener movimiento mi pequeño cuerpo sentir cuando me tomaba en brazos que parecía una especie de gelatina, el hecho de no saber qué era lo que me sucedía, la angustia e incertidumbre aumentaba a medida que me iba deteriorando por el virus que aún los médicos desconocían como tal, el virus seguía su curso sin poder saber que parte de mi cuerpo estaba siendo atacado por la Poliomielitis.

 

Me ocultaron muchos médicos pero sólo después de consultar a tantos, un gran pediatra fue el que finalmente diagnostico la Poliomielitis Infantil.
No se sabía todavía ni sus manifestaciones primarias ni era fácil diagnosticar la Parálisis Infantil rápidamente, se confundía con una neumonía o un cuadro agudo pulmonar y gastrointestinal.
Recuerdo como si fuera hoy, la angustia que mis padres relataban a mis familiares y a sus amigos la noche que el virus llegaba a su máxima manifestación tanto así que se necesito un pulmón de acero era cuestión de minutos mis pulmones se estaban colapsando.
Necesitaba urgentemente de este para poder vivir, la lucha fue ardua pero finalmente lo consiguieron, sin el no habría sobrevivido.
Fui afortunada de haber tenido esta oportunidad de ingresar al pulmón y doy gracias a todos mis seres queridos por su gran esfuerzo
Sobre todo a Dios por brindarles los medios para ello.

 

Desde entonces emprendimos una batalla mí madre y yo por 18 años de intensa atención médica, operaciones y grandes horas de fisioterapia y dolor.
Aparte de sufrir la enfermedad también sufrí emocionalmente el rechazo de la gente por miedo al contagio, fue vivir aislada de todo y de todos, el rechazo de la sociedad sé hacia manifiesto, en años subsecuentes aún cuando ya se sabía que yo no podía contagiar a nadie.

 

Sin embargo crecí siendo una niña muy extrovertida y con mucha seguridad pues los valores infundidos por mi madre hicieron que yo aceptara mi principio de realidad no como una adversidad, sino como una experiencia de vida distinta a los demás, esto me dio la posibilidad de crecer en otros campos intelectuales y emocionales incrementando mi sensibilidad y percepción de los sentidos comunes que en otras circunstancias no valoraría, teniendo en cuenta que a pesar de ser diferente en mi físico yo tenía otros valores y capacidades que me harían incursionar en un mundo muy distinto.
Lo cual se lo debo a mi Madre que donde quiera que se encuentre soy y seré su más grande logro de vida. 

 

El dolor siempre fue mí compañero, y aún lo es, fue una infancia llena de contrastes emocionales.
Entre aparatos, muletas y accesorios en el transcurso de mi supuesta rehabilitación.
De todo ese tiempo tengo el recuerdo de un año de mi vida el permanecer en cama inmóvil por una intervención quirúrgica, ese año se me negó la oportunidad de ser niña y de vivir como tal, en total se me realizaron 32 cirugías ortopédicas.
Con la fuerza y entusiasmo de una adolescente salí adelante ante la adversidad, mí mayor logro fue el realizar un sueño “Bailar a los 15 años sin aparatos”
No, podré jamás olvidar la sensación de libertad de esa noche. Bailar y caminar sin ningún aditamento ortopédico.
Mi sueño se había hecho realidad.

 

La vida siguió su curso en una forma “normal” entre estudios y diversiones.
Quedé huérfana a los 19 años de edad, desde entonces perdí la otra parte de mí, la persona que me daba el aliento diario para vivir, para saber y entender que yo podía lograr todo lo que propusiera en mis metas en mi proyección mental, se había ido de mi lado.
Lo que ahora soy es el resulto gracias al amor incondicional de mí madre, a su tenacidad y fortaleza. Me encontré sola en el camino, pero no olvide lo mucho que ella inculco de valores, fuerza y tenacidad ante la vida.
A los 22 años realice el viaje tan deseado a Europa, ampliando mis conocimientos en la Licenciatura de Historia del Arte, sufrí estragos en la rodilla izquierda, por el abuso de caminar, tan pronto llegué a México acudí al médico y otra vez el fantasma volvía a mí vida.

 

 

Tuve que decidir entre operarme la pierna en forma rígida o realizarme una operación experimental en una persona de polio llamada Osteotomía, opte por la segunda. Siendo consciente de que tenía muy pocas probabilidades de volver a caminar.
El resultado fue un éxito, no obstante viví una experiencia más de estar en coma por un mes de mi vida.
Volví a caminar con muchas dificultades y terapias de nuevo en ese periodo de mí vida de re convalecencia, llegó a mí el verdadero amor, con el cual aún comparto esta experiencia de vida, me case con un hombre maravilloso que me acepto por lo que soy y como soy, y no por la apariencia física, formamos una familia, nuestros dos tesoros más preciados nuestras dos hijas.
Manifestándose una vez más en mi vida la gracia, de Dios permitiéndome ser madre pues con poliomielitis es difícil engendrar y mucho menos dar a luz. 

Los años trascurrieron y sin darme cuenta después de 20 años, volvió el calvario.
Una mañana como cualquier otra me dispuse a caminar, y no volví a caminar.
Acudí a cuanto médico conocía o me recomendaban sin tener respuesta alguna durante 5 años.
Los dolores, de espalda, de rodilla y de la ciática poco a poco se fueron apoderando de mí.
Fue, una pesadilla de la que no despertaba, los dolores cada vez se agudizaban, y perdía fuerza muscular en mí pierna.
Fue, la época más desesperante, depresiva en ese periodo tuve otras cirugías de diferentes
Índoles, pero la cirugía que deseaba y esperaba ansiosamente nunca llego.
Me vi grave y hasta dos muertes clínicas tuve.
Los dolores, cada vez turbaban más mí mente, el dolor ardiente de carbón en mí espalda y el de la ciática me calcinaban. Todas mis actividades eran bajo ese candente dolor y grandes dosis de medicamentos que no me dejaban ver las cosas claras, me agotaban y debilitaban más.
Como última alternativa. Acudí a la clínica del dolor.
Está me ayudo temporalmente, pero no decrecieron los dolores estos volvieron al cabo de unos meses.
Los dolores del cuello, y de espalda iban en aumento día a día la situación era muy crítica y sin puertas de salida, todo parecía inexplicable y muy doloroso.

 

Fue en el año 1999, navegando por Internet que me enteré de un síndrome llamado Postpolio encontré mucha información, pero desconocía sí yo sufría de este síndrome, era muy difícil auto diagnosticarme.
Tuve la fortuna en
el año 2000 de poder ir al extranjero y desgraciadamente fui diagnosticada y valorada con Síndrome de Post Polio en TERCER grado en la clínica Tirr,  por un especialista e investigador de Post-Polio del colegió de Investigación del Baylor College Texas Dr. Carlos Vallbona.

 (Actualmente Esto fue en el año 200  lucho por la formación de un club con la idea de dar a conocer el problema real del síndrome postpolio)

 

                                       Liliana Marasco Garrido.


Anuncios
Esta entrada fue publicada en Post Polio. Guarda el enlace permanente.

Gracias por tu comentario APPLAC-

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s